Columna de Razta

El record de Buljubasich

Cuando José María Buljubasich firmó con los panaderos tras un año de retiro, Fernando Carvallo lo probó con remates de media distancia. Pino poseía una pegada notable y se percató de que los guantes tenían dedos. De inmediato, decidió colocarlo de titular en su equipo. La defensa de Unión Española tenía más hoyos que la cuenta corriente de Codelco. José María Buljubasich enfrentaba varios mano a mano por partido.

En las semifinales del Clausura 2004, Buljubasich enfrentó a Universidad Católica. Atajó dos penales y anotó uno convirtiéndose en la figura de la clasificación del rival. En la ronda anterior, su actuación había sido destacadísima ante Universidad de Chile. Recordando las fenomenales actuaciones de Marco Cornez frente a nuestro equipo a comienzos de los 80´, el arquero argentino se acercó a San Carlos de Apoquindo evitando goles vitales para nosotros.

Pasó a la franja a principios de 2005 y enfrentó una nueva semifinal. En sus pies estuvo la posibilidad de mantenernos en la carrera por el título. Estrelló su lanzamiento en el travesaño. Pero la vida siempre ofrece revanchas. Universidad Católica había sumado un pilar en la portería sobre el cual construiría sus sueños.

A medida que sumaba minutos como invicto, calculamos los partidos que en teoría implicaban un riesgo mayor. El cansancio producido por la Copa Sudamericana, y un esquema que se apoya en la defensa, aumentaban las ocasiones de gol en contra. Tal como en la campaña 1987 de Marco Antonio Cornez, donde recibió 16 goles en 30 partidos, el arquero suplía carencias y errores con ubicación y seguridad. Por ejemplo, en Calama sufrió con los cabezazos al despoblado de Luis Fuentes.

Sin embargo, la salida de Rafael Olarra al exterior al inicio del campeonato, el aumento en la confianza de Mauricio Zenteno, la aplicación en la marca de Jaime Rubilar, el aporte de Facundo Imboden, más la participación esporádica de Albert Acevedo, encajaron a la perfección con las descollantes actuaciones de Buljubasich a nivel nacional e internacional.

En Copa Sudamericana, Buljubasich fue un factor determinante en la eliminación del clásico rival en la revancha de la llave. Estuvo sólido ante Atlético Alianza en San Carlos y otorgó garantías en el partido de vuelta. Impuso presencia contra el DC United en USA, y cumplió un papel preponderante en la odisea de San Carlos. Nos quedamos con los goles del Polo Quinteros y la emoción del triunfo, pero esa noche el arquero argentino nos salvó de cinco goles cantados y un penal.

En el Clausura 2005, Pellicer planteó el partido en el Monumental apoyándose en la defensa y el arco. La expulsión de Zenteno complicó el panorama. Moisés Villarroel lo tuvo solo y el balón se escapó entre sus piernas. Un manotazo ante un tiro de Arturo Sanhueza coronó una tarde brillante para el arquero. Vamos al juego con Palestino. Si ellos buscaran el gol con ese afán en todos los partidos, perderían 10-1, como la boleta que les hicimos en 1994, o marcarían más goles. Iban 2-0 abajo y parecía que buscaban un “Gol de oro”.

La marca anterior de imbatibilidad la tuvo Eduardo Fournier con 1012 minutos. Los mejores arqueros de su época fueron Oscar Wirth, Roberto Rojas, Mario Osben, Marco Cornez, el Loco Araya y Pato Toledo. Fournier fue arquero del tradicional rival a principios de los 90´. En esa época, declaró antes de un clásico universitario: “Si les damos espacios, nos pintan la cara”. En ese partido, Universidad católica derrotó 5-2 a Universidad de Chile. Es el mejor arquero que han visto los hinchas de la franja desde Marco Cornez y Patricio Toledo, con su bien ganada Copa Interamericana. Si Juvenal Olmos fue campeón con Johnny Walker, Jorge Pellicer debería agradecerle al cielo 5 veces al día. Él lo trajo, pero sin duda era el mejor arquero de Chile. El mérito está en mantenerle incentivado.

A los 49 minutos del partido donde logró su registro de imbatibilidad a nivel nacional, el balón rebotó en un defensa de la franja y quedó servido para Ricardo Viveros, jugador de la Universidad de Concepción. El record desaparecía por una desaplicación, pero ahí estuvo el portero en defensa de la historia. El día del récord ganamos, quedamos punteros y Buljubasich siguió sumando tiempo.

Finalmente, Renato Ramos puso término al invicto del arquero en Viña del Mar mediante un lanzamiento penal. El cronómetro se detuvo en 1.352 minutos, suficiente para ubicarlo cuarto a nivel mundial según la IFFHS.

Este brillante registro nos recuerda también a Luka Tudor y su récord de 7 goles en el 8-2 sobre Antofagasta de 1994, episodio que también refulge en la páginas doradas de la competencia chilena.

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