Hay sangre
CDUCATOLICA | 31 ene. 2010 | Comentarios 0
Hay sangre, por ejemplo, en José Luis Villanueva, cada día más identificado con el club pese a los desatinados que impidieron que llegara. Hubo fuerza en ese bombo, hay sangre.
Escrito por Razta
Hay sangre en Bottinelli que renunció a la posibilidad de fichar en las madres y las zorras, que tuvieron que amarrar a Torres cuando lo tenían listo en Santos.
Hay sangre en Rosende, que ayer jugó uno de los mejores partidos que le he visto en el club y es más alternativa, aunque sea defensor, que Meneses por ese carril. Sabe sacar centros.
Hay sangre en el Mortero Aravena, que se agarró a las puteadas con Figueroa. Está bien que Aravena sea el técnico del rival, pero él es hincha de Católica y está en su casa. ¿Estuvo bien el Mortero?, no pues. Pero es de Católica y hay sangre.
Hay sangre en el Milo, que lo han criticado por una preparación física espantosa que nos dejó sin aire en las finales. Pero el pide el penal en el zorramental, él, el mismo que ganó el Apertura 2002, el que renunció a la mitad de su pase por la estafa que nos hizo el grupo cercano a Racing en el 2003. El que apareció para darnos 3 puntos y mantenernos en la carrera por el título. Juegue diez puntos o de menos a más, hay sangre.
Hay sangre en Juan José Morales, claro que debemos decir cuando juega bien o cuando no. Pero empuja, mete, estorba, fuerza al error y está buscando el arco. La perfección no es de Maradona ni Pelé, es de José Manuel Moreno, que jugó en Católica, como Morales. Cada día más parecido al Bichi Fuertes en su mejor época. Hay sangre.
Hay sangre en Andía, que es muy joven.
Hay sangre en Toselli que buscaba la revancha, en Garcés y Fabián Cerda.
Esto debe ratificarse, ni siquiera contra Colón, donde tenemos confianza, sino en los clásicos y el desenlace del Apertura.
La columna entra en receso indefinido tras el 9 de febrero, después de dar la cara en las buenas y en las malas, año tras año, en el desenlace de las campañas. Puede existir el silencio pero siempre habrá sangre.
Hay sangre nueva, que debe ser respetuosa de la historia, a veces pobremente detallada en estadísticas, pero evidencia de la grandeza. Grandeza que comienza en 1908 y tiene episodios que deben valorarse como el Torneo Internacional Sub-19 de Croix o el reciente Mundialito de Valdivia 2010.
Hay sangre en Universidad Católica para ganar con 9, como la hubo en 1994 con el gol eterno de Sergio Fabián Vázquez elevándose sobre el olvido y clavándola en el arco. Hubo sangre antes en Riera, Manolo Álvarez, Infante, luego en Luco, Moro, Montuori y Perro Vásquez.
Somos mucho más que un campeonato y debemos dar lo mejor para ganarlo.
Sección: Columna de Razta


