Cuento de Navidad: Achondo Scrooge

Era ya la víspera de Nochebuena y en la casa de Achondo Scrooge no reía ni una hiena. “Por amargo se quedó solito” murmuraba en un rincón un ratoncito. “Este guatón es harto odioso” gruñó otro roedor fastidioso. “Deberían colgarlo” apuntó una rata de colmillo largo.

Escrito por Razta

Afuera los pobres entonaban villancicos y a Achondo Scrooge le parecía un suplicio, “Largo de aquí muertos de hambre” dijo furioso para dispersar el enjambre, pero los desposeídos cantaban sin apaciguarse, cerca de una hoguera para calentarse.

De pronto una voz de ultratumba gritó como un trueno:

- ¡Levántate Achondo Scrooge! Os lo ruego…
- ¿Quién me despierta a esta hora?, espero que al menos sea María Sharapova…
- Soy tu antiguo socio, un empresario respetado, ¡Despierta de una vez guatón recu….do!
- ¡George!… Luces peor que el Kalule.
- Mira este cuerpo descompuesto, donde antes hubo un deportista apuesto.
- Según vos…
- Y vos sois como vinagre, guatón conchetu…. Agradece que vengo a advertiros.
- ¿Seré despedido?…
- ¡Os visitaran tres terribles espectros!
- ¿Wim, Meneses y Garré?
- No… Uno proviene del pasado, el otro del presente y el último del futuro.

Y dicho esto se desvaneció sin aviso. Pensando que era una simple pesadilla, Achondo Scrooge volvió a la cama tras comer una quesadilla. No pegó ni una pestaña, cuando la habitación resplandeció y ahí, terrible como la muerte, apareció el Bichi Esteban Fuertes:

- ¿Dónde andabas? – Exclamó Achondo Scrooge-, justo pensaba enviarte un cheque por la pata mala…
- Soy el espectro dela Navidades Pasadas – Dijo Fuertes de inmediato– viajarás conmigo antes de que cante el gallo.
- Mira que coincidencia – Dijo el acaudalado -, perdona por echarte como un perro cuando estabas lesionado.

El espectro lo transportó al 2006 cuando contrataba a Arostegui y Fabbro:

- ¡Oh, por favor espectro desalmado!… No me hagas ver jugar a paquetes tan malos.
- Tus errores nos costaron eliminaciones – Dijo Fuertes -, acepta tus errores sin vacilaciones.
- ¡Fue la Fundación!… – Alegó Achondo Scrooge – No teníamos más presupuesto, sólo para comer y llevar lo puesto.
- ¿Ves ese cementerio? – Dijo Fuertes en un nuevo viaje -. Muchos dieron la vida mientras vestías de traje. Son los hinchas que alentaron al club, mucho tiempo antes que nacieras tú…
- ¡Cambiaré!… Os lo prometo…

De vuelta a la habitación, Achondo respiró aliviado, pero no pasó un segundo antes de que fuera visitado. El fantasma de la navidad presente era Figueroa.

- Os contrataré buenos refuerzos, la dura pelado…
- Pero puta que os has demorado…
- Tengo a Villanueva listo, no te pongas necio…
- Y las zorras lo quieren a cualquier precio.
- Ya os contrato a Salgado
- ¿Cuando el infierno esté helado?
- Negocio las veinticuatro horas del día.
- Salvo la colación que es de 23 horas y media.
- ¿Cuál es la idea pelado?
- Llevaros de un salto a otro lado…

Recorrieron muchos hogares donde había niños Cruzados, nadie estaba para bromas, todos enojados.

- ¡Ganaremos el Apertura!- Alegó Achondo Scrooge avergonzado.
Antes de que el reloj diera la última campanada, Achondo Scrooge volvía de vuelta a su cama, y un espectro terrible y sin rostro, lo atormentó como el peor de los monstruos.
- ¡Di ya tu asunto!… Abominación terrible, no me mires de esa forma tan temible…

Pero el espectro de la Navidades Futuras permanecía en silencio y sus velos oscuros flameaban tenebrosos. Tras tomarle del pescuezo visitaron una tumba sin adornos. La lápida rezaba la siguiente frase: “Aquí yace Achondo Scrooge, uno de los peores dirigentes de la historia” y un perro justo meaba en ese rato.

- ¿Hay algo peor que esto? – Dijo Achondo Scrooge entre sollozos.

El espectro le mostró un finiquito de Cruzados SADP.

- ¡Ah, bueno! – Dijo el acaudalado-. Total ya ahorré lo suficiente.
Al despertarse, caminó hacia la ventana y vio a un niño que repartía periódicos:
- Oye pendejo – Llamó al instante- ¿Qué día es hoy?
- Es Víspera de Navidad señor…
- ¿En verdad?… ¡Bendito seas enano!… Aún tengo tiempo para enmendarme.

Pero el sueño lo venció y volvió a echarse. Pese a su ineficiencia y sin mayor esfuerzo, Católica celebró muchas coronas y aquí termina este cuento.

Sección: Columna de Razta

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